Entender la ansiedad desde la Terapia Gestalt implica un cambio de paradigma: dejamos de verla como una «enfermedad» que hay que extirpar y empezamos a verla como una señal, un mensajero que nos dice algo sobre cómo estamos viviendo nuestro presente.
Abordar la ansiedad desde esta prespectiva, es una experiencia transformadora porque cambia el enfoque: dejamos de intentar «eliminar» el síntoma y comenzamos a entender qué energía está intentando salir y por qué se ha quedado bloqueada.
En Gestalt, la ansiedad no se ve como una enfermedad, sino como una interrupción del proceso natural de vivir.
La ansiedad, es una señal de energía bloqueada y suele aparecer cuando nos quedamos atrapados entre la sensación y la acción
- La formula de la ansiedad Ansiedad = Excitación – Oxígeno
- La Excitación: Es energía vital. El cuerpo se prepara para algo (un reto, un cambio, un encuentro).
- La Falta de Oxígeno: Al sentir esa energía, nos asustamos, contenemos la respiración o respiramos de forma superficial, bloqueando la salida de esa fuerza.
- El Resultado: Esa energía «atrapada» se convierte en temblor, sudoración y angustia. En la Gestalt, la ansiedad es entendida a menudo como «excitación sin soporte». Es decir, tienes una energía disponible para la acción, pero no sabes hacia dónde dirigirla o te falta el apoyo (emocional, físico o mental) para canalizarla.
Para trabajarla, el objetivo no es quitar la energía, sino recuperar la respiración y el presente para que esa energía pueda fluir hacia una acción real.
La ansiedad es esencialmente una interrupción del contacto con el presente.
El ansioso vive en el «futuro catastrófico»:
- Se pierde en el «¿Y si pasa esto?» o «¿Qué haré si…?».
- Al dejar de habitar el presente, la persona pierde el apoyo de sus recursos actuales para enfrentarse a fantasías que aún no existen.
Cuando estamos ansiosos, a menudo estamos «bloqueados» en la etapa de movilización: tenemos la energía, pero no sabemos qué hacer con ella o tememos las consecuencias de actuar.
La ansiedad vive en el futuro; es un mecanismo de anticipación ante peligros imaginarios o posibles escenarios catastróficos.
El objetivo: Pasar de la «mente que fantasea» al «cuerpo que experimenta».
Al centrarse en los sentidos , la mente pierde el espacio para proyectar catástrofes futuras.
¿Cómo se trabaja en sesión?
Identificación: analizar los motivos del desencadenante de la ansiedad y tomar consciencia de lo que te esta ocurriendo.
De la mente al cuerpo: Al ponerle conciencia física, la emoción empieza a movilizarse en lugar de estancarse. Identifica qué sensaciones físicas tienes en este preciso momento (nudo en el estómago, respiración superficial,) . Esto te trae de vuelta a la experiencia física.
Aceptación: En lugar de pelear contra la sensación, le das espacio. A menudo, al darte cuenta y aceptar la sensación sin juzgarla, la ansiedad empieza a disminuir porque ya no hay conflicto interno.
Cambio de percepción: La ansiedad suele alimentarse de preguntas como: «¿Por qué me pasa esto?» o «¿Por qué soy así?». Estas preguntas nos llevan a la cabeza, al análisis infinito y a la parálisis.
Transformar el «Por qué» en «Para qué» o en “como”: En lugar de preguntar «¿Por qué tengo ansiedad?», nos preguntamos: «¿Para qué me sirve este estado ahora?»o ¿cómo estoy sintiendo esto?
A veces es una forma de evitar una decisión difícil. Otras veces es una señal de que estamos ignorando una necesidad básica (descanso, límites, afecto)
Responsabilidad (Hacerse cargo): El término «Respons-habilidad» es la capacidad de responder.
El terapeuta ayuda al cliente a darse cuenta de que él es quien está creando ese escenario futuro terrorífico, devolviéndole el poder de elegir cómo quiere estar en el presente.
La ansiedad como motor de cambio Para la Gestalt, la salud no es la ausencia de ansiedad, sino la capacidad de fluir con ella.
Cuando aprendemos a respirar la ansiedad y a no juzgarla como algo malo, esa misma energía que nos bloqueaba se convierte en la fuerza necesaria para actuar, crear o cambiar nuestra realidad.
La Gestalt no trabaja solo con la palabra y la parte cognitiva, sino también con el cuerpo. La ansiedad no es una idea abstracta; es una opresión en el pecho, un nudo en el estómago o una respiración superficial.
La ansiedad no es el problema, es la alarma de que te has ido demasiado lejos de ti mismo. El
camino de vuelta es la toma de consciencia , el contacto con lo que te está sucediendo y reconocer tus propios recursos internos para lidiar con el presente.
¿Hay alguna situación o sensación específica que te esté generando esta inquietud en este momento?


