¿Te has sentido nervioso/a, ansioso/a o con los nervios de punta?
¿Has sentido que no podías dejar de preocuparte o controlar la preocupación?
¿Te has preocupado demasiado por diferentes cosas?
¿Has tenido dificultad para relajarte?
¿Te has sentido tan inquieto/a que no podías quedarte quieto/a?
¿Te has irritado o enfadado con facilidad?
¿Has sentido miedo, como si algo terrible pudiera ocurrir?
¿Has tenido sensaciones físicas como taquicardia (palpitaciones), sudoración, temblores o falta de aire sin una causa física aparente?
¿Te ha costado conciliar el sueño o te has despertado en medio de la noche debido a pensamientos recurrentes o preocupaciones?
¿Has sentido que te cuesta más de lo normal concentrarte en tareas cotidianas, como leer o ver la televisión, porque tu mente se va a otras preocupaciones?
¿Has evitado situaciones sociales o actividades que antes disfrutabas por miedo a sentirte ansioso o abrumado?
¿Te sientes cansado/a o agotado/a incluso después de haber descansado, como si la tensión mental te hubiera consumido la energía?
¿Has notado dolores de cabeza constantes, tensión en el cuello o en la mandíbula sin una razón física clara?
Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad